La Enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que se asocia principalmente a la falta de producción de dopamina por parte de las neuronas. La dopamina es un neurotransmisor producido de forma natural en el cuerpo y es esencial para que se produzca la comunicación entre neuronas, actuando como un mensajero químico en los espacios sinápticos. Se encarga de regular la memoria, el estado de ánimo y la actividad motora.
Síntomas y diagnostico
Los síntomas comienzan a aparecer lentamente, afectando primeramente a un lado del cuerpo y después a los dos.
Algunos de los síntomas más característicos son:
- Temblor que, al contrario de lo que mucha gente cree, se presenta cuando la persona que padece la enfermedad no está realizando ninguna actividad de manera intencionada, si no que se encuentra en reposo.
- Rigidez en los brazos, las piernas y el tronco
- Bradicinesia o lentitud en movimientos.
- Problemas de equilibrio y coordinación, que aparecen sobre todo cuando la fase de la enfermedad está más avanzada.
A su vez pueden aparecer síntomas neuropsiquiátricos como la depresión o demencias en fases avanzadas, trastornos del sueño como insomnio, calambres nocturnos o pesadillas o problemas gastrointestinales para masticar, tragar o hablar. Estos síntomas dificultan a la persona para desenvolverse de manera autónoma en sus actividades de la vida diaria.
Hoy en día no existe un examen específico para diagnosticar esta enfermedad. Para elaborar un diagnóstico se examina el historial del paciente, se realiza un examen físico y neurológico.
La franja de edad media en la que suele aparecer esta enfermedad es 55 – 60 años, existiendo mayor incidencia en hombres que mujeres.
Tal y como hemos dicho al principio, se trata de una enfermedad neurodegenerativa y por tanto, sin cura, aunque existe tratamiento farmacológico y no farmacológico que puede paliar los síntomas o enlentecer la aparición de estos.
Tratamiento Farmacológico:
El tratamiento de la enfermedad de Parkinson es sintomático y en la práctica clínica diaria se indica teniendo en cuenta el impacto funcional de los síntomas. No se dispone de tratamientos científicamente validados que actúen sobre los mecanismos que causan la enfermedad o modifiquen su evolución.
En general, existen tres grandes grupos para el tratamiento sintomático:
- Precursores de la dopamina
- Agonistas del receptor dopaminérgico
- Inhibidores enzimáticosde la degradación de la levodopa
Tratamiento no farmacológico:
Cada vez existe mayor evidencia de que el abordaje integral de la persona es fundamental en la evolución del paciente. Para ello, son varias las disciplinas que intervienen en el manejo de la enfermedad. Dentro de las terapias no farmacológicas, destaca la Fisioterapia, Terapia Ocupacional, y Psicología, que complementan su intervención para conseguir la mejor calidad de vida del paciente.
Desde nuestro centro nos centramos en el abordaje integral del usuario, abordando cada necesidad que aparezca durante el proceso de enfermedad. Contamos con personal cualificado para la atención en cada una de las disciplinas mencionadas, ofreciendo siempre una atención personalizada e individualizada para las diferentes necesidades que presente cada usuario a lo largo de su enfermedad.
Cuando predominan los síntomas ansioso-depresivos es atendido por Psicología, prestando apoyo en la evolución de los síntomas, proporcionando las herramientas necesarias para el abordaje de estos.
Se proporciona mantenimiento físico funcional diario desde Fisioterapia con la intención de prevenir o frenar el mayor tiempo posible los síntomas motores asociados a dicha enfermedad. Se trabaja diariamente mediante ejercicios activos y pasivos guiados.
También proporcionamos Terapia Ocupacional para mantener la funcionalidad en el desempeño de las Actividades de la Vida Diaria de la persona. Adaptamos las actividades y entrenamos las mismas para mantener el desempeño autónomo de las mismas el mayor tiempo posible.
Alicia Miguel
Terapeuta Ocupacional
Centro de día Conde de Alyó