La fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica son enfermedades similares caracterizadas por dolor, fatiga y trastornos del sueño, entre otros síntomas, afectando significativamente la calidad de vida de estos pacientes. Es importante realizar un buen diagnóstico diferencial ya que pueden aparecer simultáneamente en el 70% de los casos, sin embargo, siguen cursos clínicos distintos, tal y como explicamos a continuación:
Fibromialgia
La fibromialgia es un trastorno crónico que cursa con dolor y sensibilidad en todo el cuerpo. Aún hoy en día, no se comprende cuál es su causa y por lo tanto no existe una cura para la misma. No obstante, suele ser una enfermedad hereditaria, por lo que factores genéticos pueden aumentar el riesgo de su aparición, así como la presencia de enfermedades como la artritis reumatoide, depresión o ansiedad. Su aparición suele tener lugar con mayor frecuencia alrededor de la mediana edad.
A menudo era considerada la enfermedad de las “locas”, ya que su prevalencia es mayor en mujeres que en hombres, y la presencia de un dolor “intenso sin presencia de lesión alguna” hacía que el entorno de estos enfermos, incluso familiares, dudasen de la veracidad o presencia de esta enfermedad.
La sintomatología principal de la fibromialgia se caracteriza por:
- Un dolor crónico por varias partes del cuerpo o incluso generalizado por todo el mismo, que además puede ser cambiante de un día a otro.
- Dificultad para conciliar el sueño y/o sueño de “mala calidad”
- Fatiga o sensación de agotamiento gran parte del día
Otros síntomas que destacar son:
- Tensión muscular y rigidez en articulaciones, especialmente a la hora de levantarse por la mañana
- Entumecimiento y hormigueo en extremidades
- Hipersensibilidad sensorial
Su diagnóstico suele ser por descarte, ya que no existen pruebas que puedan determinar específicamente su padecimiento. Sin embargo, es muy útil la comprobación de la existencia de 11 puntos dolorosos de los 18 puntos reconocidos como áreas más sensibles del organismo, sin que estos presenten signos de inflamación.
Tratamiento
En cuanto a su tratamiento la práctica de ejercicio suave e indoloro de forma regular ha sido demostrada como una de las herramientas más eficaces para combatir esta enfermedad. Así mismo, a través de la terapia manual y estiramientos pasivos proporcionados por un fisioterapeuta, combinada con calor local suave, puede aliviar la tensión muscular y la rigidez en las articulaciones. Por otro lado, dosis bajas de fármacos antidepresivos también suelen utilizarse para mejorar el dolor y la falta de sueño de estos pacientes.
Síndrome de fatiga crónica
El síndrome de fatiga crónica se corresponde con una entidad clínica que por definición es persistente o intermitente durante más de 6 meses, de causa inexplicable (no es consecuencia de un esfuerzo excesivo) e invalidante. Además, esta fatiga no mejora con el descanso.
A su vez, estos pacientes presentan de forma crónica y concurrente cuatro o más de los siguientes síntomas:
- Trastornos de concentración o memoria reciente
- Odinofagia o dolor de faringe.
- Adenopatías cervicales o axilares dolorosas
- Mialgias o dolores musculares
- Dolor en varias articulaciones sin signos inflamatorios
- Cefalea de inicio reciente o de características diferentes a la habitual
- Sueño no reparador
- Malestar post-esfuerzo de duración superior a 24h
Este síndrome aparece en personas de entre 20-40 años, con un predominio tres veces superior en mujeres que en hombres.
Tratamiento
Hasta la fecha, no se ha encontrado un tratamiento de eficacia curativa para este síndrome, por ello los objetivos principales marcados para estos pacientes consisten en reducir los niveles de fatiga, el grado de dolor y fomentar la realización de actividad física para así mejorar sus actividades básicas de la vida diaria. Así, se ha comprobado que el reposo prolongado no es beneficioso ya que empeora la fatiga y el resto de sintomatología asociada al SFC.
A lo largo de los últimos años y tras varios ensayos se ha demostrado la eficacia suficiente en los siguientes tratamientos:
- Terapia cognitiva conductual: sobre todo en fases tempranas es de gran importancia un soporte psicológico adaptado a la situación de cada paciente (incluyendo preferiblemente psiquiatras, psicólogos clínicos y/o terapeutas ocupacionales), que le permita comprender y aceptar esta condición.
- Programa de ejercicio físico controlado: establecido de forma progresiva según la tolerancia a la actividad. Es preferible que sea supervisado por un fisioterapeuta para así poder individualizarlo a las características y fases evolutivas de cada paciente. Lo más indicado son sesiones regulares de 30 a 45 minutos sin llegar a la extenuación, donde se realice una actividad física variada.
Andrea Domínguez
Fisioterapeuta
Centro de día Conde de Alyó